jueves, junio 23, 2011

es que acaso, perdiste la razón?


Tenía ese presentimiento que hace mucho me temía tener, tenía ese recuerdo que me atormentaba del pasado y que no sabía como resolver, es decir, puedes tener a muchas personas a tu disposición que están dispuestas a ayudarte pero claro si no quieres ayudarte tu entonces las cosas definitivamente no se va a resolver, y pues eso era lo que estaba pasándome o bueno maso menos así.

Hace cuatro años atrás que no la veía, hace cuatro años atrás que había superando todo esto de que la imagen no era lo primero y es más mi autoestima se había trabajado bastante; sabía que el hecho que lo dejará de lado y lo haya superado con tanta destreza traería consecuencias y todas en contra mío, porque claro está era una de las enfermedades que las consecuencias las disfrutas tu misma gracias a los logros de hacerte realmente infeliz y claro junto a eso esta el hecho que vives un infierno, estaba muy consiente de lo que hacía lo peor de todo es que esta vez mi inconsciencia también estaba de acuerdo a pesar que ahora hablo de eso con mucha claridad y no tengo porque ocultarme, esta vez no lo hacía solo por el hecho de verme bien, porque en realidad eso esta demás puedes ser muy flaca pero no puedes llamar ni el mínimo la atención, si lo sé la gente nos genera estereotipos de mujeres en nuestra mentes y es por eso que una parte de la juventud esta que se mata de hambre con ensaladas y ya no consume soda porque dicen que el agua es mucho más vital, lo cual en parte claro que doy la razón.

Esta vez no era así, es decir, mi propósito no era llamar la atención mucho menos bajar de peso, tal vez era castigarme de forma cruel cada vez que hacía algo mal en mi vida, claro agrégale a eso el hecho de que toda comida me hacía mal, si exactamente eso me caía todo mal entonces que iba a hacer comiendo algo que me caía mal, tal vez era algo mental y si pues tal vez estaba demasiado podrida por dentro pero no le hacía daño a nadie, tal vez la invernación de verano le traería buenos frutos o tal vez frutos muy podridos y a eso agrégale que gente que se entere de eso le dará uno de los peores sermones de su vida.

Y agrégale a todo esto el hecho que ahora si habías perdido la razón que cortaste en cuatro la pastilla para los dolores menstruales y el polvillo lo absorbiste como misma cocaína solo para ver que efecto hacía, entonces vino a mí la pregunta más idiota del mundo, “que pasa si jalo azúcar impalpable? Me endulzo la vida?”. Entonces me había dado cuenta que había perdido totalmente la razón y a eso sumado el hecho de caer en una maldita depresión que solo te iba a carcomer a ti misma, porque tu eres dueña de tus actos, nadie más.

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